
Mota-Engil, un contratista portugués respaldado por el gobierno de Enrique Peña Nieto y el Grupo Atlacomulco, se ha convertido en una figura clave de la administración de Andrés Manuel López Obrador. Esta empresa ha obtenido contratos para llevar a cabo proyectos considerados fundamentales para el mandatario como el Tren Maya o carreteras hacia el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA). Además de esto, la constructora también se ha hecho cargo de varios terrenos en la Costa Nayarita mediante alianzas políticas que les han permitido adquirir 270 hectáreas a 70 pesos el metro cuadrado. Sin embargo, los ejidatarios informan que recibieron 23 pesos menos del precio original, ya que parte del dinero fue destinado a obras en sus pueblos.
Esta situación ha generado gran preocupación entre la comunidad de ejidatarios, quienes temen ser pasados por alto y ser víctimas de abuso a la hora de negociar con empresas como Mota-Engil. Los terrenos que había comprado al precio de 70 pesos el metro cuadrado ahora los tienen vendidos a un costo mucho más elevado: 15,000 pesos el metro cuadrado, lo cual es un increíble incremento en su valor. Estas prácticas afectan directamente a las comunidades locales y es necesario revisar el modo en que se están llevando a cabo estas transacciones.




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