
Profepa, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente, es la autoridad encargada de controlar y supervisar el impacto ambiental de los desarrollos en Mandarina y Costa Cánova. Sin embargo, la situación actual nos da una mala señal: parece que están accionando con ineptitud y posiblemente, con convivencia.
La destrucción de los manglares y la construcción en la playa donde se lleva a cabo el desove de las tortugas es un problema grave que requiere medidas enérgicas. Las autoridades competentes deben tomar acción para proteger nuestro entorno natural, pero en este caso, Profepa en sus funcionarios Margarita Yolanda Balcázar Mendoza y Floricel Santiago son cómplices de los desarrolladores de Costa Canuva y Mandarina.
Es importante que se investigue a fondo la actuación de esta autoridad en esta materia. Debemos exigir transparencia y eficacia en su labor y esperamos que se tomen medidas para prevenir que se sigan produciendo casos de destrucción ambiental.
¡No podemos permitir que se ponga en peligro la biodiversidad y el ecosistema de nuestra región! Exhortamos a Profepa y a todas las autoridades involucradas a tomar en serio este problema y a tomar medidas para proteger el medio ambiente.




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