
Miguel Angel Navarro Jr., hijo del gobernador de Nayarit, ha estado disfrutando de una vida lujosa en Guadalajara. Hace unos meses, se le vio comprando una cava en el prestigioso restaurante Cuerno, considerado uno de los tres más caros de la ciudad, por la impresionante suma de 150,000 pesos.
Su comportamiento prepotente y ostentoso no ha pasado desapercibido, ya que los meseros de los restaurantes de alto nivel lo aborrecen debido a su actitud despectiva. Pero, ¿de dónde viene toda esta riqueza? Parece que sus ingresos provienen de dos fuentes principales: comisiones ilegales obtenidas a través de su posición en la delegación del ISSSTE, contratos gubernamentales otorgados por su padre en Nayarit, y además ser propietario de algunos burdeles en Guadalajara.
Se rumorea que estos contratos son parte de un acuerdo entre el gobernador y su hijo para mantenerlo alejado del estado, evitando así problemas con sus novias Elizabeth, quien trabaja en SEPeN, y Diana, cuyo nombre ha sido vinculado a dos dependencias en el área jurídica y de seguridad. Los acuerdos son gestionados principalmente a través del secretario de turismo, un aliado del político, e involucran proyectos como la remodelación de la Avenida Insurgentes.
Este caso es un ejemplo de cómo la corrupción y el nepotismo pueden afectar a la política y a la sociedad, permitiendo que aquellos con conexiones privilegiadas vivan en la opulencia mientras muchos otros luchan por llegar a fin de mes.



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