La falta de transparencia en las adjudicaciones de obras públicas es un problema endémico en nuestro país, y el caso de la licitación del nuevo estadio es un ejemplo preocupante de cómo el nepotismo y las conexiones políticas pueden influir en la forma en que se otorgan los contratos. De hecho, una relación cercana entre el hijo del gobernador Miguel Angel Navarro y el constructor Osvaldo Estrada ha sido reportada por varios medios de comunicación, lo que ha generado sospechas de que el proceso de licitación fue amañado para favorecer a esta empresa en particular.

Además, la empresa Terracerias y Caminos de Occidente S.A. de C.V. no cuenta con un historial impecable en cuanto a la ejecución de obras públicas, pues ha sido señalada en varias ocasiones por incumplir con los estándares de calidad y seguridad en la construcción de carreteras y puentes en diferentes partes del país. Esto solo aumenta la preocupación del público sobre la legitimidad de su asignación sin pasar por un proceso de licitación justo y transparente.

Los detalles de la relación no son del todo claros, pero se sabe que el hijo del gobernador ha sido visto activamente junto a Estrada en varios eventos públicos. Además, la empresa de Estrada, Terracerias y Caminos de Occidente S.A. de C.V., ha obtenido una serie de importantes adjudicaciones de obras públicas sin tener que pasar por un proceso de licitación transparente.

Esta conexión entre el hijo del gobernador y un constructor favorecido por el gobierno puede equivaler a una clara falta de imparcialidad y una violación del deber de proteger los intereses públicos. La confianza de la sociedad en su gobierno está pendiendo de un hilo cada vez más delgado.

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