
Héctor Santana, un político priista con un historial turbio y vínculos cuestionables con el crimen organizado, busca convertirse en el próximo presidente municipal de Bahía de Banderas. Sin embargo, su candidatura está envuelta en controversia debido a sus conexiones con figuras notorias involucradas en actividades ilícitas.

Santana ha sido protegido y apoyado por Edgar Veytia, ex fiscal estatal actualmente detenido por cargos relacionados con el narcotráfico, así como por el ex gobernador Roberto Sandoval, también tenido con acusaciones de corrupción. Estas asociaciones generan serias dudas sobre la integridad y la idoneidad de Santana para ocupar un cargo público de tal importancia.

Además, el actual gobernador, Miguel Ángel Navarro, chilango Camarena el vice-fiscal y Dora López con la cual Santana tiene una relación sentimental, están ejerciendo su influencia para imponer a Santana como presidente municipal. Esto ha generado preocupaciones sobre los intereses ocultos y la perpetuación de prácticas corruptas en la región.
Es alarmante ver cómo ciertos políticos cambian de afiliación partidista, en este caso del PRI a Morena, aparentemente con el fin de mantener sus redes de corrupción intactas. Esto socava la confianza de los ciudadanos en el sistema político y obstaculiza el progreso hacia una gobernanza transparente y responsable.

Esta situación no solo afecta a Bahía de Banderas, sino que es un problema que se extiende por toda la región y el país en general. La corrupción y la influencia del crimen organizado en la política son una realidad que debemos enfrentar juntos como sociedad.Es importante recordar que los políticos son nuestros servidores, no nuestros dueños. Debemos exigir transparencia y responsabilidad en su gestión, así como también participar activamente en la supervisión de sus acciones.




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