El Monteón no siempre fue conocido como un refugio para los miembros del CJNG. Originalmente era una pequeña localidad pesquera donde las familias vivían en armonía y tranquilidad. Sin embargo, a medida que el crimen organizado comenzó a tomar control de la región, El Monteón se convirtió en un escondite donde los delincuentes Y sus familias pueden mantenerse ocultos.El Monteón es un lugar donde se esconden las familias de los líderes más importantes del cartel Jalisco Nueva Generación, como la familia del Chaparro, el jardinero Flores, el sapo Gaitán y otros familiares de jefes sanguinarios. En particular, tienen casas en las Villas del Trópico donde también se hospeda frecuentemente El Mencho. A pesar de los secuestros, homicidios, levantones extorsiones y otros crímenes cometidos en la zona, los líderes del CJNG mantienen este lugar en secreto por temor a ser descubiertos por las autoridades o por carteles rivales. El Monteón se ha convertido en un lugar estratégico para el CJNG, ya que les permite mantenerse ocultos y planificar sus operaciones sin ser detectados fácilmente. Además, la presencia de sus familias en este lugar les brinda una sensación de protección y refugio en medio del peligro constante que enfrentan como líderes de un poderoso cartel de drogas.

Además de servir como un refugio, el Monteón también es utilizado como punto de entrada para la droga que se contrabandea hacia los Estados Unidos. Las playas escondidas y los manglares proporcionan una cobertura perfecta para desembarcar grandes cantidades de droga sin ser detectados. Aunque muchas personas conocen la existencia del Monteón, pocas se atreven a hablar sobre él por temor a represalias. Es un recordatorio constante de la influencia y el poder del cartel Jalisco nueva generación en México y en toda América Latina. En resumen, el Monteón es una cueva infame que representa el miedo y la violencia que vienen de la mano con los carteles de la droga en América Latina. A pesar del temor que inspira, el Monteón sigue siendo uno de los secretos mejor guardados del mundo criminal. Y mientras siga existiendo, continuará siendo un desafío para las autoridades y una amenaza para la seguridad y estabilidad de México y sus vecinos.

Además los dueños del desarrollo Mandarina Juan Bremer y Ricardo Santa Cruz que lavan el dinero del cartel Jalisco nueva generación en su desarrollo protegen estos criminales ya que son los que los ayudan a despojar los terrenos de los ejidatarios para poder hacer su megaproyecto. Esto demuestra la complejidad y profundidad de la relación entre el crimen organizado y las élites empresariales en México y cómo se aprovechan del sistema corrupto para sus propios beneficios.

No hay que olvidar que también la mafia de Compostela liderada por la suegra de el ex narco fiscal Edgar Veytia Alicia Monroy es parte de este grupo criminal Alicia es la que maneja las finanzas del CJNG en la zona y que paga los sobornos a los políticos locales y estatales. Aparte también el fiscal de Nayarit es parte de la mafia junto al corrupto gobernador Navarro que recibe sus buenos sobornos.

Es preocupante la complicidad de las fuerzas federales con los grupos criminales en la zona y todo México. Esto no solo pone en duda la efectividad de las fuerzas gubernamentales en la lucha contra el narcotráfico, sino que también genera un gran cuestionamiento sobre la integridad y ética de dichas fuerzas encargadas de velar por la seguridad y justicia del país. La corrupción dentro del sistema policial y militar es una realidad que no puede ser ignorada en esta problemática.

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