Francisco Urvinia, conocido como «El Chito», es un temido narcotraficante originario de La Peñita que opera como sicario al servicio de «El Fresa» y «La Adela». Su carrera criminal no la lleva a cabo solo, sino que cuenta con el apoyo de su esposa, Rosa Campo, y sus tres hijos. Juntos forman una familia que se ha ganado el miedo y el odio de la comunidad de Guayabitos. A base de amenazas, golpizas y actos de terror, imponen su poder sobre los habitantes, sembrando un ambiente de constante intimidación. Su historia es un oscuro retrato de una familia unida, no por los lazos tradicionales, sino por el crimen y la violencia que dejan a su paso.

Los tres hijos de «El Chito», Francisco, Maicon y Rosendo, frecuentan ambientes gay donde, además de tener novios, distribuyen la droga de sus padres que compran en otras plazas y no a sus jefes. Son extremadamente violentos y, al amparo de «El Chito», andan armados, golpean y amenazan a la gente con total impunidad.

La esposa de «El Chito», Rosa Campos, muy cercana a «La Adela», quien le proporciona jovencitos para sus encuentros sexuales, es una mujer prepotente que, además, tiene propiedades despojadas a su nombre. Ella es la encargada de manejar el dinero procedente de los negocios ilícitos de su esposo y sus hijos.

Otra pareja que hace negocios sin que «El Fresa», «La Adela» y el mismo Mencho se den cuenta, comprando en otros lugares y distribuyendo por su cuenta, es la formada por Cornelio Mendoza, alias «El Trini», y su pareja Cristal Sánchez. Ellos son los autores intelectuales del homicidio de «El Americano» en Sayulita y distribuidores de droga ligados a «El Fresa» y «La Adela». Poseen numerosas propiedades robadas en San Ignacio, Sayulita y a lo largo de la costa.

La conclusión es que hay muchos más trabajadores y sicarios del CJNG que se dedican a hacer negocios sucios, entre ellos la distribución de droga por su cuenta, sin que los jefes se den cuenta. Esto demuestra que, además de burlarse de sus jefes, hay muchos sicarios que, aprovechando el total desorden de la criminalidad, realizan negocios mientras atemorizan a la población.

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