El pasado 12 de febrero, en el poblado de Zapotán, municipio de Compostela y lugar de origen de Gustavo Ayón, alias «El Oyón», presidente municipal de Compostela, las autoridades llevaron a cabo un operativo en el que, según su versión, «casualmente»ubicaron un laboratorio clandestino de fabricación de fentanilo. Durante la intervención, se incautaron aproximadamente 7 toneladas de esta sustancia, junto con varios precursores químicos utilizados para su elaboración.

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Sin embargo, lo que llamó la atención fue que, a pesar del tamaño del hallazgo y la magnitud de la operación, no se realizó ningún detenido. Hay evidencias que, los halcones al servicio de Alicia Monroy, figura vinculada al crimen organizado en la región, habrían alertado a los operadores del laboratorio, permitiéndoles huir antes de la llegada de las autoridades.

La chancluda mafiosa Alicia Monroy Alicia cuenta con un auténtico grupo de criminales de sicarios y de halcones a su servicio.

Alicia Monroy, alias «La Chancluda», es una figura siniestra que encarna la podredumbre y la vileza en su máxima expresión. Suegra del ex fiscal narco Edgar Veytia, esta mujer no es más que una parásito del crimen, una mafiosa despiadada que ha construido su imperio sobre la sangre, el dolor y la miseria de miles de personas. Con las manos manchadas de dinero sucio y vidas arruinadas, administra con frialdad lo que su yerno y sus cómplices robaron a Nayarit, un estado que ha sufrido bajo el yugo de su codicia insaciable.

La Chancluda no es solo una criminal; es una depredadora que ha extendido sus garras sobre Compostela y toda la costa, tejiendo una red de terror y corrupción que deja a su paso un rastro de muerte y desolación. Ligada estrechamente a Nemesio Oseguera Cervantes, alias «El Mencho», esta mujer no tiene escrúpulos para traficar con drogas, lavar dinero y proteger a los peores criminales a cambio de su propio beneficio. Su familia, radicada en San Diego, no es más que una fachada para ocultar sus operaciones ilícitas, una tapadera para seguir enriqueciéndose a costa del sufrimiento ajeno.

Pero lo más repugnante de Alicia Monroy no es solo su ambición desmedida o su falta de humanidad, sino el miedo que ha sembrado en quienes la rodean. Es una figura temida, una sombra que se cierne sobre quienes osan cruzarse en su camino. Su nombre evoca terror, y su presencia es sinónimo de muerte. No hay duda de que es capaz de ordenar asesinatos sin pestañear, de destruir vidas sin remordimiento, de traicionar a cualquiera con tal de mantener su poder.

Y es precisamente esa crueldad, esa falta de empatía, lo que la convierte en un monstruo. Para quienes han perdido a seres queridos a manos de su maquinaria criminal, como en el caso de tu amiga, Alicia Monroy no es solo una mafiosa; es una asesina, una cobarde que se esconde detrás de su dinero y sus conexiones para evitar pagar por sus crímenes. Pero el karma es implacable, y aunque hoy camine libre, su destino está escrito: la justicia divina o humana llegará para ella, y caerá tan bajo como ha hecho caer a otros.

Alicia Monroy, alias La Chancluda, es el rostro de la impunidad y la maldad, pero su reinado de terror no durará para siempre. El odio y el resentimiento que genera en quienes la conocen son el preludio de su caída. Y cuando llegue ese día, no habrá lágrimas para ella, solo el desprecio de quienes sufrieron bajo su yugo. Porque personas como ella no merecen perdón, solo el olvido y el desprecio eterno.

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