
Tepic Bajo el Yugo: La Penal Venustiano Carranza, el Epicentro de la Corrupción Institucional.
La Penal Venustiano Carranza de Tepic no es solo una cárcel; es un símbolo del fracaso y la podredumbre institucional. Catalogada reiteradamente como la peor cárcel de México, este penal alberga a casi 3000 detenidos en condiciones que atentan contra la dignidad humana. Pero más allá del hacinamiento y la precariedad, se ha consolidado como un auténtico nido de corrupción y extorsión, un sistema delictivo orquestado desde las sombras por la propia Fiscalía y los directivos del centro penitenciario.

La Operadora: Jazmín Ochoa, el Rostro de la Tiranía
Al frente de este feudo de ilegalidad se encuentra la directora Jazmín Ochoa, un nombramiento político del corrupto gobernador Navarro. Ochoa es el vínculo perfecto entre el interior del penal y la mafia de la fiscalía. Su gestión se caracteriza por una doble moral repugnante: extremadamente autoritaria con los débiles y débilmente condescendiente con los poderosos.
Sin embargo, es un error creer que ella es la que manda. En realidad, es una operadora, un «testaferro» tras los barrotes. Los que verdaderamente mandan son el Fiscal y sus cómplices, quienes desde sus despachos deciden quién sale, quién entra y a quién se extorsiona.
El Mercado Ilegal: Droga, Celulares y Extorsiones
Bajo esta complicidad, el penal se ha convertido en un centro de negocios ilícitos:
- Entrada libre de drogas y celulares: Estos artículos, prohibidos, son moneda común dentro del penal, facilitados por la misma corrupción.
- Extorsiones desde adentro: Con estos celulares, los reos son forzados a extorsionar a sus familias o a personas afuera, en un ciclo de violencia y chantaje que se alimenta desde dentro con la venia de las autoridades.
- La Fiscalía como juez y parte: Es esta mafia institucional la que controla el flujo de reos, usando las libertades como un negocio más y manteniendo el poder a través del miedo.
La pregunta que gritan los hechos es inevitable: ¿Hasta cuándo? La situación en la Penal Venustiano Carranza es un reflejo de una enfermedad más profunda que corroe el estado. Exigimos que las autoridades federales intervengan de inmediato. La limpieza de esta pocilga de corrupción no puede esperar más.

La Mafia en el Corazón del Estado: “El Memo” y su Escuadrón de Extorsión
En el centro de esta telaraña de corrupción se encuentra Guillermo Martínez Ruiz, “El Memo”, Director General de la Agencia de Investigación y presunto cerebro extorsionador. Desde su puesto de mando, opera con impunidad un sistema de cobro ilegal que se extiende más allá de los muros de la penal.
A sus órdenes directas trabaja un escuadrón de confianza:
- Nicolás Nevares Pastrano: Coordinador de la Policía Estatal Investigadora y Agente de la Policía Judicial, actuando como brazo ejecutor.
- Félix Antonio Medina Brindas: Subdirector Operativo y segundo al mando, encargado de la logística del cobro coactivo.
Esta estructura no es casualidad – es la prueba de cómo la institución diseñada para combatir el crimen ha sido secuestrada para convertirse en su principal instrumento. Mientras “El Memo” dirige las operaciones, Nevares y Medina Brindas son los encargados de “recoger la cuota”, usando sus credenciales oficiales para amedrentar y extorsionar, consolidando un pacto criminal entre el sistema penitenciario y la fiscalía.
La Masacre Encubierta: Cuando la Fiscalía Saca la Basura
Hace pocos días, una riña en el penal dejó un saldo oficial de tres muertos. Sin embargo, testigos presenciales aseguran que la cifra real es mayor. Entre los fallecidos reconocidos se encontraban dos elementos de la misma Fiscalía, quienes estaban encarcelados bajo la sospecha de filtrar información al Cártel de Sinaloa.
La versión de los hechos apunta a un siniestro ajuste de cuentas: fueron los mismos colegas de la Fiscalía los que habrían orquestado la ejecución de estos dos agentes, eliminando testigos incómodos en un claro acto de limpieza interna. Como era de esperarse, las «investigaciones» están encaminadas a no llegar a ninguna parte, protegiendo a los verdaderos responsables que operan desde las sombras del poder.
Este episodio no es una simple riña; es la demostración de que el pacto criminal entre la Fiscalía y el crimen organizado es tan sólido que no duda en eliminar a sus propios elementos cuando se convierten en un riesgo. La impunidad es tan absoluta que pueden convertir una prisión estatal en su patio de ejecuciones.
Conclusión:
La Penal Venustiano Carranza de Tepic es el reflejo de un Estado capturado por la corrupción. Donde debería haber justicia, opera una red de extorsión; donde debería haber reinserción, hay un mercado criminal; donde debería haber transparencia, hay ajustes de cuentas y encubrimientos.
Esta es la radiografía de una podredumbre institucional total. Exigimos que las autoridades federales intervengan inmediatamente. Los nayaritas merecen vivir sin miedo, sin extorsiones y sin un gobierno que protege a criminales con uniforme.
¡Ya basta de impunidad!
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