
Mientras el «limosnero» presidente municipal Héctor Santana —ese expriísta podrido que ya sueña con la gobernatura de Nayarit— presume en redes una paz que no existe, la realidad en Bahía de Banderas es otra: la impunidad armada de sus cómplices.
Un sujeto, vinculado directamente con su gobierno, amenazó con un arma a policías en pleno acto de servicio. No es un caso aislado: es la evidencia de la red de complicidades que Santana protege, mientras los ciudadanos vivimos en el peligro real que su gobierno no quiere ver.
Esto no es seguridad. Es una farsa. Y aquí la desmentimos.



El escenario fue la comunidad de Bucerías, donde un sujeto identificado como Cuauhtémoc, tío del comisario de Seguridad Pública, Xavier Esparza, perdió el control y mostró su verdadero rostro delincuencial. La chispa que encendió su ira fue una simple y justificada queja vecinal: los residentes, hartos de que este individuo quemara basura constantemente –provocando humos tóxicos y convirtiendo el área en un foco de infección–, solicitaron la intervención de las autoridades.
Al llegar al lugar para intentar dialogar y poner orden, los agentes de Seguridad Ciudadana no recibieron cooperación, sino una embestida de insultos y amenazas. El sujeto, en un acto de soberbia y locura, no solo agredió verbalmente a los uniformados y a los vecinos, sino que, con total prepotencia, ordenó que le llevaran una pistola. Armado, apuntó y amenazó a los policías, en un acto delictivo que fue grabado en video por una mujer policía, a quien también insultó sin el más mínimo respeto a la ley.
El ambiente, según testigos, se tornó denso y extremadamente peligroso. Durante varios minutos, los agentes, en una muestra de paciencia que el agresor no merecía, intentaron en vano calmar al ya bautizado como “Lord Pistolas”, quien incluso advirtió que se vengaría de sus vecinos. Toda esta secuencia de terror vecinal queda grabada y circula en redes sociales, para vergüenza del municipio.



Mientras el «limosnero» presidente municipal Héctor Santana —ese expriísta podrido que ya sueña con la gobernatura— presume en redes una paz que no existe, la realidad en Bahía de Banderas es otra: la impunidad armada de sus cómplices.
El agresor «Lord Pistolita» es tío de Xavier Esparza, el corrupto titular de seguridad de Santana. Un elemento de pasado obscuro, amigo personal de borrachera del criminal Tagaya, uno de los jefes del crimen en Bahía que se dedica al secuestro, tráfico de drogas, extorsiones y todo tipo de delitos… contando con la protección del Cártel Jalisco Nueva Generación.
Este es el legado de Santana:
Policías que protegen criminales.
Autoridades que son cómplices.
Y ciudadanos abandonados a su suerte.
Esto no es seguridad. Es una farsa manchada de sangre y complicidad.
Santana y sus 3 jefes de seguridad en un año: La impunidad de “Lord Pistolita” desnuda su circo.
En solo un año de gobierno, el corrupto expriísta Héctor Santana ha cambiado TRES veces al jefe de seguridad. No por estrategia, no por resultados… solo para repartir “huesos” entre sus compadres que lo apoyaron. Un verdadero circo donde lo único que importa es pagar favores, no la seguridad de la gente.
Pero lo más escandaloso no son sus tranzas políticas:
Es que un criminal que amenazó con pistola a policías —el famoso “Lord Pistolita”— siga libre.
Mientras Santana presume una seguridad falsa en redes, los verdaderos delincuentes —los conectados, los protegidos— actúan sin consecuencias. ¿Por qué no lo detienen? Porque es el tío de su actual jefe de seguridad, el cuestionado Xavier Esparza.
Así opera el gobierno de Santana:
- Cambia funcionarios como calzones para pagar favores.
- Protege a criminales con conexiones políticas.
- Abandona a la ciudadanía a su suerte.
La impunidad de “Lord Pistolita” no es un caso aislado: es la prueba definitiva de que en Bahía de Banderas los criminales intocables son los que tienen compadres en el gobierno.
Esto ya no es incompetencia. Es complicidad.





El priísta Santana, convertido al Morenismo por conveniencia, anda presumiendo fotos con la presidenta Sheinbaum y distribuyendo como franciscano despensas miserables. En su obsesión por las redes sociales, hasta obliga a sus empleados a sostenerlo con likes comprados.
Pero se le olvida que quedan huellas:
- Los besos a Sandoval
- Las muestras de apoyo al narcofiscal Veytia
- Los abrazos a la mafiosa de Compostela Alicia Monroy
Este es el legado de Santana:
Policías que protegen criminales.
Autoridades que son cómplices.
Y un oportunista que cambia de chaqueta mientras reparte migajas.
Esto no es seguridad. Es una farsa manchada de sangre, complicidad e hipocresía.

Nomás los que no saben su historia, los que se conforman con una miserable despensa, pueden apoyar a este narco-alcalde —el preferido del “viejillo miado” para proteger sus crímenes en la sucesión.
Pero la historia no miente.
Las evidencias ahí están.
Y hoy las pusimos frente a todos.
Que lo vean.
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Aquí no hay chayote, no hay mentiras.
Nomás la cruda verdad.




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