La ‘Mafia de los Notarios’: El Engranaje Legal del Crimen en Nayarit

Detrás del paraíso turístico de Bahía de Banderas, Nayarit, opera una red que ha convertido la fe pública en un instrumento del crimen. La llamada «mafia de los notarios» no es un mito: es un sistema organizado que lava dinero, legaliza propiedades ilícitas y crea empresas fantasma para proteger fortunas del narcotráfico y la corrupción.

En el corazón de esta maquinaria están notarios que, lejos de ser fedatarios imparciales, actúan como arquitectos legales del crimen organizado. Su labor permite que el dinero sucio se invierta en desarrollos inmobiliarios y negocios, integrando así el capital ilícito a la economía formal con apariencia de legalidad.

Este blog investigará a fondo este mecanismo de impunidad. Analizaremos casos concretos, como el del notario Luis Miguel Reyes, y revelaremos los vínculos entre estos profesionales, figuras políticas como Héctor Santana y las estructuras criminales que dominan la región. La mafia de los notarios es el eslabón clave que legaliza la delincuencia. Aquí la exponemos.

Luis Miguel Reyes, notario 39 de Mezcales, fue detenido en Guadalajara acusado de múltiples delitos. Figura clave en fraudes y despojos de propiedades en Bahía de Banderas, asumió la notaría que originalmente estaba asignada a Edgar Veytia tras la captura de éste por narcotráfico.

Se le señala como un operador siniestro del crimen organizado, vinculado a secuestros en los que las víctimas eran forzadas bajo amenazas de muerte a firmar escrituras a nombre de testaferros, entre los que destacaría el conocido criminal ‘Tagaya’.

Su cercanía con el político Héctor Santana —priísta convertido a Morena y aspirante a la gubernatura— es notable: fue padrino de la quinceañera hija de Santana y operó como su notario personal, lo que evidencia una alianza entre el poder político y la estructura criminal en la región.

El modus operandi de Luis Miguel Reyes incluía un siniestro despliegue logístico: un equipo que se desplazaba con libros notariales y documentos hasta los lugares del secuestro. Allí, bajo amenaza de muerte, las víctimas eran forzadas a firmar actas de cesión de sus propiedades, perfeccionando el despojo con la máscara de la legalidad notarial. Según testimonios e investigaciones, el corrupto político Héctor Santana, su aliado y compadre, tenía pleno conocimiento de este mecanismo criminal, consolidando así una alianza donde el poder político encubría los crímenes y la notaría los legalizaba.

Héctor Santana es propietario, a través de familiares y testaferros, de múltiples propiedades que no se justifican con su antiguo sueldo como político. Un caso emblemático: el notario Luis Miguel Reyes inscribió a nombre de su hermano Paco un extenso rancho en San José del Valle. En ese lugar, Santana mantiene una caballeriza de caballos pura sangre que, según testimonios, fueron un obsequio del exgobernador Roberto Sandoval.

Los intereses ocultos de Héctor Santana, quien se muestra como benefactor de Bahía repartiendo despensas, van más allá de su imagen pública. Es propietario de negocios en zonas turísticas y de una mansión en el exclusivo fraccionamiento Bonaterra de Tepic, donde su hija presume una vida de influencer. Este patrimonio se suma a las múltiples cirugías plásticas de lujo que ella también exhibe, creando un contraste evidente con el discurso social del político.

Héctor Santana: detrás de su figura de benefactor, se oculta un eslabón clave de una vasta red de corrupción. Esta alianza incluye a la ex presidenta Mirta Villalvazo —investigada y prófuga por un desfalco de 500 millones de pesos en Bahía— y a la abogada Norma Alicia Rodríguez, quien no solo la ha defendido, sino que actúa como nexo entre la criminalidad y los notarios corruptos del círculo de Santana. Desde Bahía, Rodríguez también protege los intereses de su propia familia, la cual es investigada por la DEA debido a sus negocios en California, entrelazando así las redes delictivas locales con operaciones trasnacionales.

La llamada «mafia de los notarios» es una extensa red criminal. Entre sus presuntos integrantes se encuentran los hermanos Béjar Fonseca en Tepic, los Cariaga en Nuevo Vallarta y muchos otros que siguen bajo investigación. Próximamente, expondremos con evidencias y documentos sus operaciones irregulares, sus nexos con la criminalidad y el daño causado al patrimonio de los nayaritas.

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