El cambio en la Fiscalía General ha sacudido los cimientos de la corrupción organizada en el estado. Una de las estructuras que más está temblando es la poderosa —y hasta hace poco, intocable— mafia de los notarios. Tras una serie de detenciones recientes, el gremio ha entrado en modo pánico: se reporta la destrucción masiva de papelería, escrituras fraudulentas y documentos que ampararon despojos durante años. Entre los detenidos destaca la figura del notario Jesús Toris Lora, operador financiero clave del círculo cercano a la exgobernador ‘Toñita’. Su captura no es casualidad: es la pieza que podría destapar la red completa de lavado, falsificación y desvío de recursos públicos que se permitió, con impunidad, en administraciones pasadas y que pretende ser erradicada en la actual.


La relevancia de Torres Lora en el entramado va más allá de su firma. Según las investigaciones, era compadre del notario número uno, Daniel Sauceda, y cuñado de la exgobernadora ‘Toñita’, lo que lo colocaba en el corazón mismo del poder. Desde esa posición privilegiada, se le señala como uno de los artífices del robo sistemático de propiedades, muchas de ellas adquiridas mediante fidedicomisos opacos como el FIBBA en Bahía de Banderas, para blanquear capitales ilícitos. Por estos hechos, la fiscalía lo ha imputado formalmente por delitos que pintan el mapa completo de sus operaciones: asociación delictuosa, falsificación de documentos y certificaciones, registro fraudulento de inmuebles y administración fraudulenta.

Como hemos denunciado anteriormente, la mafia de los notarios no se mueve sola; se mueve con la complicidad de quienes deberían combatirla. Su poder se construyó desde los escritorios de gobernadores y autoridades que, por acción u omisión, protegieron sus raterías. La detención de Jesús Toris Lora no es un caso aislado. Se encuentra directamente ligada a otras capturas clave, como la de Luis Miguel Reyes, cuya trama se entrelaza a su vez con los grupos de los Echavarría y de Héctor ‘H’ Santana. Esto evidencia un modelo de corrupción compartido, donde notarios, funcionarios y grupos de poder convergían para desmantelar el patrimonio público y privado del estado.

Al hablar de esta red, es imposible olvidar a quienes tejieron sus cimientos: la mafia del cartel de los hermanos Béjar y sus familias, considerados durante décadas los mayores operadores de las notarías en todo Nayarit. Este caso es el ejemplo perfecto de cómo el sistema se recicla para sobrevivir: a pesar de que a José Luis Béjar Fonseca le fue revocada la licencia notarial, la estructura mafiosa nunca se desmanteló. Simplemente mutó, y la operación ilegal continúa ahora bajo el control de sus hijos y socios, heredando el mismo modus operandi de despojo y corrupción. La detención de Toris Lora no es el fin, sino un hilo que lleva directamente hasta este núcleo histórico del poder corrupto en el estado.


El Llamado a la Acción

La detención de Jesús Torres Lora es un golpe contundente, pero la realidad es clara: la mafia notarial no está erradicada; está enquistada en todo el estado. Son muchas las víctimas que, por temor a represalias y amenazas, aún guardan silencio. Por eso, hoy hacemos un llamado a la ciudadanía: este es el momento de romper el miedo. Si usted tiene información, testimonios o pruebas documentadas sobre estos actos de corrupción, despojo o lavado de dinero, envíelas a nuestras plataformas. Juntos, con la verdad como herramienta y la justicia como objetivo, podemos exponer hasta la última rata de este entramado. La investigación sigue, y en este blog no pararemos hasta que la impunidad caiga.

Joseph Roberti Investigación sin concesiones.
📌 Fuente y seguimiento exclusivo: http://roberti.news.blog


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